El día que el pueblo saenzpeñense abrazó a Daniel Capitanich


En una ciudad dormida, en una ciudad quedada y manipulada por los hilos opresores de cabezas blancas (y narices también) un hombre ha sido capaz en poco tiempo llegar al corazón del verdadero pueblo saenzpeñense: aquel necesitado, que tiene ganas de trabajar y salir adelante, que espera de sus políticos más que promesas vacías y se compromete políticamente sabiendo que ellos mismos también son parte de lo que denomina Estado.

Es la ciudad mentida, la ciudad más violenta, la de los escándalos de corrupción, donde todo valía y nadie decía ni hacía nada. Pero un día llegó un hombre, el ‘lobo disfrazado de cordero’ le decían las hienas hambrientas de carne podrida, el corrupto le decían los cuervos ladrones que creen que todos son de su condición; otros sabían que ese hombre tenía algo que otros no: amor por el pueblo que lo vio crecer y capacidad fidedigna de resolver los problemas y las necesidades que todos tenían. Ese hombre es MATEO DANIEL CAPITANICH.

Nadie se esperaba los intempestivos abrazos que propinaba a cada vecino que se le cruzaba, independientemente de la raza, religión o partido político. Sin dudas se acercó más a los vecinos que muchos de los que están en el poder municipal en 24 años. Con valores de Patria, Trabajo y Comunidad se compró el corazón de todos aquellos con los que él hablaba, convenciendo a muchos ciudadanos de que la solución no era mágica, no era él o los que los acompañaban más arriba sino el esfuerzo de los ciudadanos y las oportunidades que se estaban desaprovechando. Fue así que inició una formidable campaña, impecable sin dudas. Recorrió cada recóndito y olvidado barrio de la ciudad de Presidencia Roque Saenz Peña, no proponiendo la felicidad eterna o exuberantes parques acuáticos a hambrientos rencorosos, sino preguntando, indagando y consultando a cada vecino las necesidades que existían. Ellos felices de ser escuchados, propusieron y en ese expresar llenaron abrazos a este candidato.

Abrazos que en la noche del 7 de noviembre del 2019 se multiplicaron por diez mil (10.000), quienes estuvieron en un histórico cierre de campaña, plagado de aprietes, mentiras, odio y corrupción por parte de quienes ostentan el poder. Sin dudas los vecinos engañados abrieron los ojos y empezaron a salir de esas cuevas, y  la ciudad dormida, la ciudad quedada y manipulada por los hilos de las hienas y los cuervos de cabezas y narices blancas nacieron de las cenizas consumadas por el viento que dice NUNCA MÁS. En la noche cálida del 7 de noviembre el calor se hizo sentir, y el pueblo abrazó a Daniel Capitanich, a un hombre que prefiere la paz sobre la guerra, a un hombre que no tiene las soluciones en sus bolsillos, sino que las construye con los vecinos, trabajando y ejecutando estratégicamente las obras que hay que hacer.

Recuerden este día como el día en que el pueblo saenzpeñense abrazó a un candidato peronista, con mirada comunitaria, diversa y totalmente diferente al conservadurismo que caracteriza a la vereda de en frente, desecha por las obras que nunca se animaron a hacer, sucia por los precarizados que no limpian las hojas que el otoño dejó e inundadas por las lágrimas de una ciudad que quiere dejar de tener alma de pueblo.

 

 

Por Walter Alejandro Lenkovich ♥