La historia del hijo narco de Carrió que se convirtió en líder del cártel Jalisco


Elisa María Avelina Carrió nació en la ciudad de Resistencia, en Chaco, el 26 de diciembre de 1956. A pedido de su padre Rolando Carrió, dirigente radical de esa provincia, se presentó a las elecciones para la convencional constituyente de 1994, a partir de lo cual se convirtió en una política profesional.

  • Según fuentes chaqueñas, a los quince años Carrió quedó embarazada, fruto de una relación fugaz con el terrateniente –luego “piquetero de la 125”- Enrique Santos. Parece que el hombre no tuvo más remedio que casarse, con quien luego sería la fiscal moral de la república. Habría habido un matrimonio solo desde lo formal, a partir del nacimiento de Enrique Santos, primero conocido como “Chiqui” y actualmente como “El Chamaco”, condenado por narco en Argentina y con varios procesamientos penales en México.

    Retomando el hilo de su historia, cabe mencionar que Carrió se recibió de abogada en la Universidad Nacional del Noreste en 1978, a los veintidós años de edad. El 7 de enero de 1978, el gobernador de facto general de brigada Facundo Serrano, la designó por decreto provincial asesora de la fiscalía de estado. Debió jurar por los estatutos del proceso de reorganización nacional. En ese momento, tenía veintún años de edad y todavía no tenía su título universitario.

    Tan poco se sabía del gobernador de facto del Chaco, que solo sus más cercanos camaradas conocían a fondo la apasionada relación que mantenía con María Elisa Rodríguez, quien asumiría como subsecretaria de Educación en diciembre de 1978. María Elisa era, ni más ni menos, que la madre de ‘Lilita’ Carrió. Las dotes literarias de la ‘amiga’ del gobernador, le permitieron forjar una estrecha relación con otro militar de carrera, el coronel y ministro de Gobierno Oscar Zucconi,  a cargo de toda la Región Norte del país. Juntos, escribieron un libro sobre los beneficios de la dictadura que ellos mismos protagonizaban.

    Zucconi se vio envuelto en la masacre de Margarita Belén, entre el 12 y 13 de diciembre de 1976, cuando el ejército y la policía del Chaco torturaron, ejecutaron y desaparecieron a quince militantes de la Juventud Peronista. Evidentemente la rosca política y sus negocios son un leitmotiv de los Carrió – Rodríguez, ya que el padre de la diputada (según ella, un verdadero santo) tuvo una estación de servicio que abastecía a todos los asesinos de uniforme de Chaco.

    “Lilita” acompañó al coronel Oscar Zucconi en numerosas ocasiones. Incluso él mismo, deslizó que “la dejaba moverse libremente dentro del partido radical, porque su padre era dirigente y ella era amiga de Raúl Alfonsín. Los tentáculos políticos de la dirigente que, por entonces, recorría sus veintitantos, se habían adentrado peligrosamente en la estructura militar. Afecta a victimizarse eternamente, para justificar sus decisiones menos decorosas, la actual diputada declaró años después que “aceptó aquel cargo porque padecía una severa afección y necesitaba una obra social que la asista”. Una verdadera humorista.

    En una remake del film “Mi Pasado me condena”, hasta el camaleónico diputado Eduardo Amadeo -actual socio part time de la diputada en Cambiemos- fue lapidario en el portal LPO en el año 2010:  “Obviamente, ello no la hace responsable de los crímenes de la dictadura, salvo que se tome en cuenta que una de las peores masacres de ese tiempo, la de Margarita Belén, en el que se asesinaron veintidós militantes políticos, estaba en trámite en su jurisdicción y Elisa Carrió guardó un silencio cómplice que seguramente facilitó la impunidad de sus autores. (…) Carrió fue en ese momento -cuando muchos de quienes ella agrede cotidianamente se jugaban la vida- una colaboracionista; de aquellas que eran rapadas al final de la segunda guerra mundial por su apoyo a los nazis”.

    En tal sentido incluso, existieron distintas denuncias sobre el entierro de cuerpos de detenidos desaparecidos en campos del padre de su hijo, como también en campos familiares, que obviamente no están a su nombre.

    Pero el gran Talón de Aquiles de Elisa Carrió, tal como publicó REALPOLITIK hace un par de años, es su hijo Enrique Santos Carrió“Chiqui” también conocido como “El Chamaco”, fue detenido en nuestro país transportando 25 kilogramos de cocaína de alta pureza en la década del ’90. Hasta donde pudo saberse, tuvo una condena en el año 95 y su madre, tal como es su costumbre, lloriqueó y presionó hasta lo increíble, hasta que logró que el Superior Tribunal de Justicia de Chaco, permitiera su salida del país, con la excusa de que iba a estudiar en Inglaterra. Cuentan fuentes mexicanas, que “El Chamaco” es un gran ilusionista: con varias volteretas en el aire pasó a radicarse en México, en sucesivas viviendas tanto en el D.F. como en Jalisco, Guadalajara.

    Las historias de Enriquito fueron publicadas por distintos medios de comunicación. Pero el portal Chequeado salió a decir que eran todas mentiras, al mismo tiempo que aparecía un gracioso comunicado oficial de la Coalición Cívica, negando todo pero no aportando ninguna información. Y por supuesto nadie se dio por injuriado ni calumniado, y muchos menos el narco Enriquito.

    En México han sido asesinados más de ciento veinte periodistas en los últimos años, de manera que informar la identidad de nuestras fuentes implicaría una condena a muerte, por lo tanto vamos a reproducir los dichos de quien llamaremos “Manolito”: “‘El Chamaco’ Santos Carrió es amigo hace años de Oscar Nava Valencia, sobrino de Luis Valencia, del cártel del Milenio. Pero ‘El Chamaco’, más allá de sus amistades, integra el cártel Jalisco Nueva Generación y tiene cinco expedientes abiertos en Procuración General de la República (PGR), dos por lavados de dinero y tres por tráfico de drogas. Algunos cuates cuentan incluso que ‘El Chamaco’, que es uno de los cinco líderes del Jalisco, es realmente un ‘fucking mago’ y hasta logró que la guerra con miles de muertos entre el cártel del Golfo y los Z, no lo agujerearan ni a él ni a sus secuaces”.

    Una fuente de la PGR confirmó off the record los dichos de “Manolito”, y agrega: “En base a nuestras investigaciones, sabemos que la señora madre del narco hasta hace no mucho tiempo, venía a visitarlo en forma más o menos mensual; muchos de esos viajes tenían escala con Miami Florida a su ida o a su vuelta”.

    En concreto, Enrique Santos Carrió no puede abandonar territorio mexicano, al menos en forma legal. Pero como cuenta otra fuente de Sinaloa: “El niñito cruzaría asiduamente con otra identidad desde Tijuana en Baja California, México, a San Diego, California, USA, y como tu sabés el cuate no cae, ya que el cártel Jalisco es el protegido por la DEA para ingresar las drogas a USA y abastecer los 120 millones de gringos adictos”.

    En la magnífica investigación del juez federal Alejo Ramos Padilla, se están analizando los vínculos de la diputada Carrió y sus dos principales espadas Paula Oliveto y la muñequita Mariana Zuvic, con los pitufos de la DEA-AFI y sus falsas denuncias y distintas operaciones. También se podrían investigar en un corto plazo, distintos financiamientos espurios de las tres señoras.

    No obstante, en lo referente a la madre del narco, todo es una línea de conducta no solo con los espías locales sino también con los extranjeros: hasta hace casi unos meses, la diputada concurría asiduamente a la embajada de USA a reunirse con consejeros políticos o con los jefes de la DEA en nuestro país. Además la AFI habría realizado gestiones al más alto nivel con las autoridades de su par mexicano, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), para que se frenen los procesos judiciales contra su hijo.

    En 2017, REALPOLITIK contó la existencia de gestiones con la AFI para un acuerdo, mediante el cual la diputada dejaría de cuestionar a su titular Gustavo Arribas.

    Carlos Balmaceda cuenta en el Pájaro Rojo: “Carrió viaja regularmente a Israel, se declara una ‘judía espiritual’, en medio del bombardeo más atroz acusa a Hamas de usar a los palestinos como escudos (sí, frente a los cadáveres calientes de quinientos pibes) y pasa una semana en Miami dando charlas en una sinagoga a la que concurre el agente de la CIA Andrés Oppenheimer”. O sea que a la sopa de la diputada, tal vez podrían agregárseles vínculos con la CIA y el Mossad, lo cual la convertiría también en la maga madre del mago “Chamaco”: cuenta “Manolito” que “hace años que la CIA le dejó a la DEA los negocios de la droga en toda América, luego de la casi guerra entre ambas debido no solo a dineros narcos, sino a que dos agentes de la CIA asesinaron asociados al cártel Guadalajara (la primera generación del Jalisco) a su agente Enrique ‘Kiky’ Camarena”.

    Todo es posible con la gran maga madre y su “Chamaco”: desde esquivar las balas del cártel del Golfo y los Z, hasta practicar ala delta en medio de la DEA y la CIA.

    La diputada Carrió podría formar un enorme club de ex amigos y ex aliados: fundó varios sellos políticos y se encargó de destruirlos a todos. Algún día tal vez se investigue el origen de los fondos con los que financia sus “investigaciones” -además del “pescado podrido” que le pasan los distintos servicios- y su corte de los milagros del supuesto instituto Hannah Arendt, gastos imposibles de sostener con sus ingresos de diputada nacional.

    Para cerrar, uno de sus ex amigos, profesional de la salud, nos sinceró: “‘Lilita’ no está loca, se hace la loca. Todo en ella es actuación y una suma de mentiras. No es una psicótica, pero seguramente tuvo varios brotes y los seguirá teniendo. Por eso cada tanto desaparece diez o quince días, la guardan en una internación domiciliaria todo el tiempo medicada y con acompañantes en su chacra. Pero no es bipolar (maniaco depresiva). Tampoco es esquizofrénica. Es una perversa absoluta, mitómana total, aguda ególatra y megalómana sin límites. Se parece mucho a una psicópata grave, con una inmensa capacidad destructiva en su inmenso odio”.

    Estas cuestiones juegan a favor de la hipótesis, de que la diputada nacional se hace la loca para pasarla bien y para tapar los desastres de sus socios macristas. Y que sabe perfectamente que el día que le llegue su hora judicial, sus abogados defensores podrán plantear alegremente su insania en los juzgados federales. (www.REALPOLITIK.com.ar)