Una ciudad condenada a estar bajo el agua


En el primer trimestre del año llovieron más de 1.000 mm sobre la ciudad de Corrientes y sus alrededores, rompiendo todos los récords de registros pluviométricos y colapsando cualquier sistema previsional en la infraestructura de evacuación líquida de nuestra capital.

De nada valieron los anuncios mesiánicos de una solución global de una ciudad cuatro veces centenaria (plan hídrico), con sistemas de servicios subterráneos que datan de hace más de cinco décadas y cumplieron largamente toda vida útil.

Lo único real en la orbe correntina es que cada vez que llueve –como las últimas horas- en Corrientes se está así. Y el intendente Tassano, más preocupado por otra cosa, confirma que la pérgola que está en la punta San Sebastián de avenida costanera para su reconstrucción le destinó $2.500.000. Algo está mal o no se entiende.